jueves, 14 de mayo de 2015








Las dos jóvenes corrían asustadas por el bosque. 

Una fiera enorme les perseguía. Las dos 

hermanas, Clara y Laura, se habían tropezado 

con ella en un atajo hasta casa después de las 

clases y la fiera había atacado a Clara, que 

sangraba mucho del brazo derecho. Se había 

quedado inconsciente, pero su hermana Laura 

había cargado con ella buena parte del camino y 

ahora estaban las dos bien despiertas y también 

muy asustadas.






Cuando llegaron a casa lo contaron todo, el 

médico de guardia vino a atender a Clara y le 

cosió la herida, los padres cuidaron de ambas lo 

mejor que pudieron y, por fin, se fueron a 

dormir. Clara no descansó. No paraba de tener 

pesadillas con la fiera que les había atacado y, en 

el fondo, temía haberse contagiado de algo y 

convertirse ella también en un terrible monstruo.










Las pesadillas que tuvo fueron impactantes y 

aterradoras, veía gente herida, sangre por todas 

partes, mucha violencia. Se despertó pronto, por 

la mañana, empapada de sudor y creía haber 

tenido una fiebre muy alta, aunque ahora se 

encontraba bastante bien.


Sin embargo, el silencio de la casa le asustó. 

Llamó a sus padres, a su hermana, pero nadie 

contestaba. Fue al dormitorio de sus padres y se 

quedó helada de miedo. Sus padres habían sido 

devorados y yacían en la cama sin vida. ¡Estaba 

segura de que había sido ella! Los sueños no eran 

mentira, sino la realidad que veía como si 

estuviera soñando.








Salió de la casa corriendo en busca de 

su hermana Laura, pero no la 

encontraba por ningún sitio. Por un 

momento pensó en entregarse a la 

policía pero decidió volver a casa y 

comprobar si encontraba a su hermana 

por fin, viva o muerta.


Cuando llegó, sorprendentemente su 

hermana estaba en la cocina tomando 

café. Clara le preguntó si estaba bien y 

si había visto a sus padres y ella le 

contestó que sí a las dos cosas. Clara, 

todavía sin comprender nada le 

preguntó por qué estaba allí tan 

tranquila y Laura le miró muy 

fijamente. Algo en sus ojos cambió. Se 

levantó de la silla y se quitó la 

camiseta, mostrando una profunda 

herida que la fiera, sin que nadie lo 

hubiera sabido, le había hecho mientras su 

hermana había caído inconsciente. Y Laura le 

dijo mientras se transformaba:

– Te estaba esperando. Me he quedado 

con hambre.





1 comentario:

Santiago alberdi bedia dijo...

FELICIDADES Bruji si normalmente los escritos rozan la perfeccion con este ya me has tocado el punto debil,si normalmente para mi los escritos que haces seria una puntuaccion de 9 este seria de 11 me ha gustado mucho y animarte para que escribas alguno mas en este estilo de miedo,sustos,para no dormir nunca mejor dicho una vez mas felicidades y adelante

Para mi dulce hada Vanessa


Nocturna: Bruja de la Noche poseedora de curar con la luz de las estrellas

bruja de la noche

bruja de la noche
Miedo al miedo.